Sobre la sociedad tecno-industrial

Mostrando las entradas con la etiqueta Sobre la sociedad tecno-industrial. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Sobre la sociedad tecno-industrial. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de septiembre de 2025

Ensayos - Sobre la sociedad tecno-industrial Pte.3


 

Educa en la era tecno-industrial.


La educación se ha convertido en una herramienta para generar individuos adecuados al interés cultural de la sociedad moderna, acorde con los intereses de grupos de coerción. El sistema busca generar ciudadanos capaces, que puedan introducirse en la sociedad como individuos activos, laboralmente hablando, transformándolo en una herramienta que les permita dilatar sobre el mismo sistema que los conforma, replicando a las nuevas generaciones la misma idea, casi como si de un bucle se tratase.     El propio sistema, en el que participa la escuela como si fuera una empresa en un mundo mercantilizado, opera bajo una lógica de competencia. Intenta limitar o eliminar del todo los factores externos a este sistema y sus competencias dentro del mundo del aprendizaje. Esto incluye las nuevas tecnologías y, en algunos casos, la dificultad de los docentes para adecuarse a ellas.

A lo largo de los años, el sistema construyó una forma de imposición a las masas a través del poder, que se refleja principalmente en la educación. Michel Foucault menciona que “El poder no es una institución ni una estructura, ni cierta fuerza con la que están investidas determinadas personas; es el nombre dado a una compleja relación estratégica en una sociedad dada… El poder significa relaciones, una red más o menos organizada, jerarquizada, coordinada…”. Es decir, el sistema como tal (ya sea gobierno, familia, escuela, afecto, religiones, etc.) es funcional como herramienta de sometimiento, utilizando y transformándose de acuerdo con las necesidades para dominar cuerpos dóciles mediante la disciplina.     Este mecanismo explora, desarticula y recompone conforme a dichas adecuaciones sociales, generando individuos que Foucault menciona como cuerpos sometidos y ejercitados, “cuerpos dóciles”. Son dispositivos coercitivos que siguen actuando en la escuela, generalizando técnicas de manipulación que moldean al educando.     Estas son las que Foucault menciona como la “distribución de los individuos en el espacio”, que cumple con ciertas características de nuestra educación actual. Por ejemplo, la división en el salón de clases, un espacio cerrado y organizado. También la división por zonas, como el lugar específico asignado al estudiante, según el tradicional sistema vareliano, que evita la formación de grupos e impide la creación de espacios anatómicos funcionales para el estudiante.     Otros elementos incluyen el control del tiempo, la repetición continua de contenido y los periodos de silencio en las actividades curriculares. También se articula el cuerpo-objeto para que el estudiante sea más eficiente y rápido.     Como observador en diferentes ámbitos académicos, he notado que, en ocasiones, la disciplina dentro del aula encuadra al estudiante en un desarrollo igualitario con sus pares. Sin embargo, la igualdad, entendida como uniformidad, resulta insuficiente, ya que cada estudiante tiene condiciones de aprendizaje distintas. Esto deja fuera del sistema a aquellos que no cumplen con sus expectativas, como niños autistas, con síndrome de Down, entre otras dificultades de aprendizaje, incapacitándolos para un progreso adecuado.     Después de esta larga introducción, surge la pregunta: ¿cómo generamos una educación transformadora para nuestros estudiantes? ¿De verdad la educación no puede ser divertida?     En este punto, quisiera mencionar a Gregorio Luri, filósofo español, pedagogo y ensayista, quien afirma que la educación no debe ser dolorosa. Según él, el espacio educativo no debe ser un lugar de tedio y aburrimiento. Sin embargo, nada grande se obtiene sin esfuerzo. Lo fácil no exige nada; la calidad demanda atención y compromiso.     Como docente, me pregunto: ¿cómo evitamos replicar ese espacio tedioso? ¿Cómo logramos ser un docente que se adecúe a las necesidades del alumno? Concluyo siempre en la misma idea: el docente debe ser un individuo riguroso que motive al alumno a alcanzar su mejor versión. Esto solo es posible si el docente anima al educando a superarse constantemente. La escuela no debe ser un lugar de sufrimiento, pero tampoco únicamente de diversión; debe ser algo más.     A menudo, damos a nuestros alumnos el conocimiento de forma masticada, impidiendo que descubran y accedan por sí mismos a lo enriquecedor del saber. El educando no puede esperar pasivamente a que otro lo saque de su trivialidad; debe subjetivar la información, es decir, hacerla propia. La educación debe ser un espacio de crecimiento personal, no de adiestramiento. Debe preparar para la vida, no solo para un empleo, fundándose en un aprendizaje profundo, basado en el interés y la curiosidad, más allá de las fronteras de la razón y el saber.     Carlos Cullen señala que lo curricular debe estar estrechamente relacionado con el conocimiento, entendiendo el contenido educativo en relación con la vida cotidiana y las prácticas sociales. La escuela, como elemento socializador, cumple esta función enseñando cognición legítima en un clima democrático y pluralista, sin restricciones ni exclusiones. Es un espacio público del saber.     No obstante, Cullen también plantea que los saberes actuales están más cerca de una simulación virtual que de una construcción subjetiva. Las tecnologías están suplantando, en muchos aspectos, el sistema tradicional. Esto ocurre especialmente en campos como la informática, donde las empresas valoran más las habilidades autodidactas que un título universitario. Nos enfrentamos al desafío de demostrar la importancia del docente como mediador del conocimiento, dado que internet puede ser una herramienta peligrosa y desinformativa.     Foucault advierte que el poder y la dominación no se sostienen únicamente en ejércitos armados, sino también en la manipulación de la información. En la era de las fake news, el docente es fundamental para desarrollar en los estudiantes una capacidad crítica frente a estas amenazas.     Inés Dussel afirma que la tecnología debe ser un motor de cambio que permita al educador y al educando darle usos responsables. Por ello, es crucial generar nuevas pedagogías que fortalezcan la formación docente. Debemos usar la tecnología como una herramienta educativa, no como un elemento des-culturalizante.     Aunque los docentes enfrentan desafíos como la falta de recursos, interés de los alumnos o formación insuficiente en tecnología, esta debe convertirse en una oportunidad de aprendizaje, un elemento más de la educación. La escuela debe adaptarse al mundo en transformación, enseñando a los estudiantes a producir conocimiento y aprovechar las tecnologías para el bien común.




Bibliografía: 


  • Foucault, Michel, (2002)“Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión.1a, ed.”-Buenos Aires : Siglo XXI Editores, Argentina. 

  • D. Mombelli, (2020) “La escuela no es un parque de atracciones”, Revista Recensión. Barcelona, Ariel.

  • Cullen, Carlos A. Crítica de las razones de educar: temas de filosofía de la educación. Buenos Aires: Paidós, 1997.

  • Dussel, Inés (2012) “La formación docente y la cultura digital: métodos y saberes en una nueva época”. En: Birgin, Alejandra (comp.) Más allá de la capacitación. Debates acerca de la formación de los docentes en ejercicio. Paidós. Buenos Aires.

Ensayos - Sobre la sociedad tecno-industrial Pte.2


 "Si las ovejas fueran tan estúpidas como los humanos"



Construimos una falsa libertad.

        La sociedad actual se ha sumergido en una decadencia debido al excesivo consumismo de productos desechables, promovido por los medios coercitivos que limitan nuestras libertades y las usan a su medida. Nuestros gustos, opiniones, referencias y hobbies son totalmente inyectados directamente en nuestras mentes. Desde la infancia, estamos diseñados para el consumismo exagerado de basura, y esto beneficia, claro está, solamente a la industria y a los medios de control social. Si bien los aspectos generales que nos hacen llegar a ser meros individuos son utilizados para probar la eficacia de productos y técnicas de control social. Una prueba de concepto moldeada por los gustos generales de unos pocos que controlan y definen cuáles son las tendencias, o de una forma más pesimista, cómo el resto de la población deberá pensar o actuar.

Esto se debe a que cada vez somos más dependientes de la tecnología, de una forma u otra. Existe una necesidad imperativa del individuo respecto al progreso como especie, lo cual nos puede llevar a una decadencia como sociedad, en post de los avances tecnológicos que, una vez más, imperan como herramientas para el control de la masa. Este proceso de convertirnos cada vez más dependientes de la industrialización tecnológica es consustancial a una decadencia que permitirá la sustitución de las funciones del ser humano como tal. El creer por sí mismo, el crear con sus propias manos, el desempeñar nuestras libertades básicas, son amenazados diariamente hasta ser sustituidos por dispositivos mecánicos y digitales. Y esto se ve acrecentado con el auge de las inteligencias artificiales, que hoy en día, si se lo permitimos, sustituirán al ser humano en la mayoría de las actividades diarias (inteligencias artificiales como chatGPT, DALL-E y otras, ya han hecho el trabajo de sustituir al artista, al escritor, periodista o programador). El fast food tecnológico ya está generando menos autonomía de las personas. Teléfonos que son absolutamente descartables, aparatos IoT que transforman nuestro hogar simple a "inteligente", y ordenadores cada vez más avanzados, que, en realidad, no son necesarios en la práctica. Piensan por nosotros, definiéndonos como personas a través de las redes sociales, la automatización de la información, lo más reciente en moda, la opinión del influencer, son factores que poco a poco nos moldean e inevitablemente nos transforman en borregos mejor controlables, según las necesidades de un grupo reducido de individuos que contemplan el poder absoluto. Tan sumisos y controlables como lo quiera el aparato coercitivo, una suerte de mundo orwelliano que trae a la actualidad la ficción distópica de 1984. Realizando un retroceso paulatinamente de nuestra propia sociedad, sumidos en un absoluto sesgo que nos hace creer que esto en realidad está para posibilitar una vida más "fácil" y libre de preocupaciones.


Ya nada te pertenece.

    El accionar de los agentes del demiurgo, con el objetivo de alterar la experiencia humana, han causado una preocupación constante en el campo de la tecnología contemporánea. En este contexto, ha surgido una tendencia, casi como un mantra, en la que los usuarios se alejan de su rol tradicional de propietarios y se convierten en simples inquilinos de los productos que en teoría deberían haberle pertenecido.   En esta nueva realidad, el concepto de propiedad se vuelve efímero y ambiguo, especialmente para productos donde el software es propietario. A pesar de la inversión financiera y emocional que los usuarios hacen en estos dispositivos, la verdadera propiedad siempre está en manos del fabricante. Este fenómeno está conduciendo a una era en la que la propiedad, tal como la entendemos, está desapareciendo gradualmente e irónicamente, los consumidores están perdiendo control sobre lo que adquieren.  El amanecer de esta transformación se ve en los dispositivos llamados “inteligentes”, como automóviles, teléfonos móviles y otros dispositivos cotidianos.    En este escenario, la propiedad se disuelve en el espacio de la conveniencia y la conexión, dejando tras de sí una profunda reflexión sobre el concepto teórico subyacente de propiedad.         El rápido desarrollo de tecnologías descritas como “inteligentes” parece haber eliminado la autonomía individual, mientras que la propiedad, en su sentido tradicional, se desvanece en la nebulosa de la innovación.  Este cambio de paradigma, impulsado por la industria tecnológica y sus negocios, plantea una serie de preguntas importantes sobre los derechos individuales y la autodeterminación en la era digital. A medida que avanzamos hacia esta nueva era, es imperativo que los usuarios, consumidores y formuladores de políticas consideren cuidadosamente las implicaciones de este cambio hacia una concepción cada vez más efímera de los derechos propios y busquen proteger los derechos individuales y la privacidad en un entorno cada vez más conectado y en evolución. El mundo depende de la tecnología y esto irremediablemente nos está perjudicando como consumidores, en una sociedad que busca una falsa libertad y una falsa protección de datos. 

En el entorno digital moderno, la pérdida de control sobre nuestros datos personales es innegable. En este sentido, no se puede omitir que una vez que la información ingresa a la esfera virtual, existe en línea para siempre y sin límites. Este fenómeno abarca desde determinar nuestra ubicación mediante la dirección IP, necesaria para interactuar con diversos servicios de red, hasta datos DNS (Domain Name System), que revelan mucha información más sensible, como nuestros nombres reales, etc. La adquisición de nuestros servicios de Internet residencial implica la divulgación de datos personales en el marco de vulnerar determinadas garantías, estableciendo así un vínculo intrínseco entre la utilidad de dichos servicios y nuestras divulgaciones de privacidad.

Nos encontramos así en una situación de indefensos frente al gran demiurgo, en la que nuestras decisiones y acciones en el ciberespacio se convierten en los principales determinantes de nuestra realidad digital. La creciente popularidad de la telemetría en nuestros dispositivos personales ahora se ha normalizado en gran medida. Los sistemas operativos de nuestros dispositivos, ya sean ordenadores o teléfonos móviles, transmiten información continuamente a las respectivas empresas cada vez que nos conectamos a la red. Incluso el software instalado, navegadores y aplicaciones ofimáticas, entre otros, buscan activamente recopilar información personal sin requerir ningún tipo de autorización previa.

Nuestro panorama actual del ámbito digital nos sitúa en una encrucijada donde la protección de la privacidad se ve amenazada por el deseo constante de diversas entidades de apropiarse de nuestros datos personales. Esta situación plantea serias cuestiones éticas y regulatorias en torno a la recopilación y el uso de información personal en entornos virtuales.


Tu privacidad NO Existe. Los medios para saber todos tus secretos.

    Seguridad es una palabra que, en los tiempos de hoy, es demasiado relativo. Cualquier aparato tecnológico es vulnerable a fallos (claro, fue hecho por humanos por consiguiente no es perfecto) y estos mismos fallos pueden ser aprovechados por otros individuos para suprimir la privacidad por completo de los usuarios o para actuar extorsiones aprovechándose de ello. En el campo de la seguridad informática y el hacking, los especialistas sabemos los fáciles que puede ser llegar a una instancia en el que nos permita acceder a la información más íntima de los usuarios. Que en su gran mayoría no tienen conocimientos sobre sus propios aparatos. Cabe destacar que conocer las funcionalidades básicas de un dispositivo no significa que seas un experto en ello, por lo que este puede ser vulnerable a estafas como el phishing, spamming entre otras técnicas más que delincuentes informáticos pueden llegar a aprovecharse. Son problemas que con un cierto conocimiento sobre buenos usos se pueden evitar.

    Pero el problema más grave es cuando nos intentan meter a la fuerza aparatos en nuestro día a día que tienen problemas graves de seguridad. Como lo son los IOT (Internet Of Things, internet de las cosas), que a rasgos generales son dispositivos y otros objetos conectados a la red hogareña para de algún modo “facilitar” la integración de usuario con los aparatos que lo rodean. Pero, sin embargo, esto acarrea, como toda tecnología, al fallo humano. Es decir, a las malas prácticas, por lo tanto, un dispositivo mal configurado en una red hogareña está destinado a ser vulnerado. Dejando en exposición la privacidad del usuario a cualquier atacante que sepa aprovecharlo.

    El aparato smart o “inteligente” no es otro que un producto desechable, que de fábrica está programado para ser obsoleto en poco tiempo. Esto debido a la obsolescencia programada, un término utilizado para describir la táctica de diseñar y fabricar productos con una vida útil limitada, con el fin de aumentar las ventas y mejorar los ingresos de las empresas. La idea detrás de esta estrategia es que los productos se desgasten o dejen de funcionar después de un período de tiempo determinado, lo que incentiva a los consumidores a reemplazarlos por un nuevo modelo o producto. Generando un consumo innecesario de productos. Desde década de 1950 en delante, la obsolescencia programada se convirtió en una técnica común en la industria electrónica y de la tecnología, donde las empresas usaron una variedad de métodos para limitar la vida útil de sus productos. Estos métodos incluyen la utilización de componentes de baja calidad, el diseño de productos con piezas que se desgastan rápidamente, y la inclusión de fechas de caducidad en los software y sistemas electrónicos. Siendo perjudicial para los consumidores, ya que les obliga a gastar más dinero en reemplazar productos que aún funcionan bien. Además, puede ser perjudicial para el medio ambiente, porque aumenta la cantidad de residuos y acelera la obsolescencia tecnológica. Por lo tanto, algunos países han tomado medidas para regular la práctica de la obsolescencia programada, imponiendo sanciones a las empresas que utilizan esta técnica.

    Si bien tiene algunos aspectos positivos. Por ejemplo, puede estimular la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías, ya que las empresas se ven obligadas a crear nuevos productos y soluciones para mantenerse competitivas. Tiene un gran impacto negativo en la percepción de las marcas, puesto que los consumidores pueden sentir que se les está obligando a comprar productos que ya no necesitan. Aparatos que en poco tiempo no van a servir para nada, funcionales al consumismo deprecativo. La necesidad imperante de tener lo último modelo, la última tecnología. Pero no solo las empresas están jugando sus cartas sobre el dominio social, sino que también los gobiernos se aprovechan de su propia sociedad, empleando justificaciones banales como, por ejemplo, la necesidad de evitar el terrorismo o el robo de propiedad intelectual. Con la exposición de datos secretos de aparatos estatales de distintos gobiernos nos vemos inmerso en la gran intervención del estado en la vida de las personas. 

    Uno de los casos más interesantes es la de Edward Snowden, quien fue un ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (NSA) que, en 2013, reveló información clasificada sobre la monitorización masiva de las comunicaciones de los ciudadanos y de otras naciones por parte de la NSA y otras agencias gubernamentales de inteligencia.  Snowden se llevó consigo más de 1 millón de documentos clasificados cuando huyó de su trabajo en la NSA en Hawái y viajó a Hong Kong. Desde allí, comenzó a dar conferencias de prensa y a filtrar los documentos a los periodistas, incluyendo a Glenn Greenwald y Laura Poitras, que escribieron varios artículos detallados sobre la monitorización de la NSA. Los documentos revelados por Snowden incluyen información sobre la interceptación y la monitorización de las comunicaciones telefónicas y electrónicas, incluyendo llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajes de texto y otras comunicaciones en línea. La NSA también recopiló información sobre la ubicación geográfica de los usuarios y sus patrones de uso de internet.

    Además, se reveló que la NSA y otras agencias gubernamentales de inteligencia colaboraron con compañías de telecomunicaciones para obtener acceso a sus servidores y recopilar información de sus usuarios. También se reveló que la NSA y su contraparte británica, el Gobierno Communications Headquarters (GCHQ), colaboraron en la monitorización de las comunicaciones internacionales. La filtración de Snowden generó un debate nacional e internacional sobre la privacidad y la seguridad en línea, y llevó a la creación de leyes y regulaciones más estrictas para proteger la privacidad de los ciudadanos. También generó controversia sobre la adecuación de la vigilancia gubernamental y la necesidad de un equilibrio entre la seguridad y la privacidad. Snowden fue acusado de espionaje y robo de propiedad gubernamental por el gobierno de los Estados Unidos y se encuentra en asilo político en Rusia desde 2013. Muchos defensores de Snowden lo ven como un héroe y un defensor de la privacidad y la libertad de prensa por dar a conocimiento público todo el aparato de control que distintos estados tenían.


La era del consumismo radical.

    El dinamismo exacerbado de la tendencia de consumo por materiales irrelevantes para la vida ha hecho mella en la sociedad actual. De manera frenética, cada año las personas consumen aparatos que son implantados como doctrina sociocultural, es decir, proponen la adquisición de bienes materiales como objetivo único de la satisfacción personal. Ya que la misma no produce ningún cambio de máxima necesidad sobre la vida del consumidor. Además de la creación de clases o distinciones entre las personas con base en la capacidad que tienen las mismas para llegar a esos aparatos. Una tendencia generalizada en las sociedades capitalistas tecno industriales de hoy en día, siendo promovidas por todos los medios coercitivos que existen a través del márquetin y la publicidad (tv, internet, etc). Totalmente opuesto al consumismo responsable.

    Quienes practican el consumismo radical o irracional, no se preocupan por el bienestar, mucho menos por los daños que implica esta misma. Como el daño ecológico de la compra y acumulación.  Esto solamente se puede dar en el seno de la llamada sociedad de consumo, cuyos orígenes datan del siglo XX, gracias a la industrialización, la producción masiva y la aparición de la publicidad. Factores determinantes para una expansión generalizada promovida también por la globalización y la facilitación de la adquisición de dichos productos con la sobre producción.  La cultura de la novedad y de la supuesta innovación que nos recompensa social y emocionalmente, solo si tenemos en nuestras manos el último modelo de un producto o de un servicio. Y, en cambio, nos avergüenza en cierta medida si nos hemos quedado atrás en la carrera por adquirir dichos aparatos. Aunque a medida que avanza la tecnología y los medios de producción de la misma, se vuelve teóricamente imposible de estar al día en lo que respecta a la innovación. Y esa misma tecnología en su desarrollo, según la ley de moore, se vuelve muchos más velos que cualquier capacitad personal, de ahorro o de relación de riqueza.

    Si bien las consecuencias del consumo irresponsable pueden ser positivas para la economía local, pero para el consumidor para nada lo es. Afectando su ambiente y salud, además de otras consecuencias como la creación de demanda donde no la hay. La producción continua y extensiva de basura, haciendo que los residuos de productos. Especialmente los afectados por la obsolescencia programada, se acumulan en el medio ambiente, tardando cientos o miles de años en desaparecer. Por otro lado, tenemos el consumo masivo de productos industrializados de baja calidad, lo que trae consigo consecuencias graves a la salud individual, familiar y regional. Causando enfermedades como la obesidad y la diabetes. El consumo de productos de un solo uso por encima de los más duraderos conducen al desbalance económico entre países y regiones. Empujando los ciclos del mercado a crisis más frecuentes y agudas.


Redes sociales como elemento de "Idiotización" en masa.

    En estos tiempos vivimos en una era donde la tecnología ha cambiado por completo la forma en que nos comunicamos e interactuamos con el mundo que nos rodea. El acceso a Internet y las redes sociales se han vuelto tan omnipresentes que prácticamente se ha convertido en una necesidad básica en nuestra vida diaria. Nuestros teléfonos inteligentes se han convertido en herramientas indispensables que nos permiten estar conectados en cualquier momento y en cualquier lugar. 

    Gracias a la conectividad constante que brinda Internet, podemos mantenernos en contacto con nuestros amigos y familiares, sin importar cuán lejos estemos. Las redes sociales nos permiten compartir instantáneamente nuestros pensamientos, sentimientos y experiencias con una amplia gama de personas, dándonos un sentido de comunidad y pertenencia. Además, podemos conocer al instante los últimos acontecimientos, acceder a información de expertos en cualquier área de interés y participar en debates y discusiones en línea. La comodidad de las compras en línea ha revolucionado la forma en que compramos bienes y servicios. Desde la comodidad de nuestro hogar o en cualquier sitio  podemos explorar una amplia gama de productos, comparar precios, leer reseñas y ofertas con  solo unos pocos clics. Esto nos ha facilitado mucho la vida, ahorrándonos tiempo y esfuerzo al evitar desplazamientos innecesarios. El entretenimiento también se ha transformado significativamente debido a la hiperconectividad. Ahora podemos acceder a plataformas de streaming que nos ofrecen una amplia selección de series, películas y contenidos multimedia en cualquier momento y sitio. Ya no estamos limitados por los horarios de emisión de  televisión o la necesidad de comprar medios físicos, ya que podemos disfrutar de un catálogo interminable de contenido bajo demanda.

    Sin embargo, a pesar de los beneficios que trae el fácil acceso a Internet y las redes sociales, también es importante ser consciente de los aspectos negativos que pueden derivarse de ello. La dependencia excesiva de la tecnología puede conducir al aislamiento social y  la pérdida de habilidades sociales cara a cara. Pasar muchas horas frente a las pantallas puede afectar nuestra salud física y mental, contribuyendo al sedentarismo, la falta de ejercicio y el desgaste digital.  Además, el acceso sin restricciones a la información en línea puede dar lugar a la difusión de noticias falsas y  de información errónea. La falta de regulación y verificación de contenidos en las redes sociales puede afectar nuestra percepción de la realidad y distorsionar nuestra visión. También enfrentamos amenazas de seguridad y privacidad  en línea porque nuestras actividades en Internet pueden ser rastreadas y utilizadas con fines maliciosos.

     Las redes sociales son el opio tecnológico que consume a la sociedad en la actualidad. La emoción que impero bajo el control de mega corporaciones, es principalmente la emoción, al ofrecer entretenimiento con la tecnología funcionando como arma de control. Está comprobado que las nuevas generaciones han puesto en marcha una autodestrucción con respecto a la generación de contenido que los expone a la doxa social.  El hombre, ese animal social por naturaleza, como mencionaba Aristotelismo en su momento. Está más que presente en los años venideros, una sociedad de animales esclavos del mundo digital que depende constantemente de un aparato, como si de otra extremidad se tratase. Aunque debo decir que está para un tumor maligno que subyuga al individuo, convirtiéndolo en un esclavo que nada más está para generar datos, los cuales son inmediatamente transformados en ganancias para las grandes corporaciones. Somos nada más números, ceros y unos, estadísticas,  que le permiten a las empresas generar más ganancias. Y me remito a la frase "si un producto es gratis, tú eres el producto" o algo así, acuñada en su momento  por Andrew Lewis. Pero me arriesgaría a decir que en el mundo digital, aunque pagues, sigues siendo el producto.

    Permítame compartir con ustedes mis pensamientos sobre un fenómeno que ha invadido nuestro mundo en la última década. Estas plataformas digitales representan una amenaza sin precedentes para nuestra sociedad y nuestras libertades individuales. Las redes sociales se presentan como una herramienta de comunicación y conexión, pero en realidad son una trampa que nos envuelve en una red de control y manipulación. A través de estas plataformas, los gigantes tecnológicos recopilan información sobre todos los aspectos de nuestras vidas:  nuestros pasatiempos, intereses,  relaciones personales. Se aprovechan de esta información para influir en nuestras decisiones, manipular nuestro comportamiento y dar forma a nuestras opiniones. Nos convierten en marionetas digitales, controlados por algoritmos diseñados para maximizar el tiempo del dispositivo.

    Pero el problema no termina ahí. Las redes sociales también son una poderosa herramienta de vigilancia masiva. Al compartir constantemente detalles sobre nuestras vidas en línea, nos hacemos vulnerables al estado y  otras entidades poderosas. Nuestra privacidad se ve erosionada y con ella nuestra capacidad de actuar libremente. Estamos continuamente monitoreados, analizados y clasificados en función de nuestro comportamiento en línea.  Un mundo cada vez más similar a aquel 1984, donde el gran hermano se masifica a través de estas plataformas aparentemente inocuas. Además, las redes sociales promueven una cultura de superficialidad y narcisismo. Nos inspiran a buscar la autenticidad constante a través del “me gusta” y seguidores. Nos convertimos en esclavos de la aprobación digital, perdiendo nuestra autenticidad y  conexión con el mundo real. Pasamos horas y horas mirando pantallas, desperdiciando nuestras vidas en vano, buscando aceptación virtual. 

    Pero lo más inquietante es el impacto que tienen las redes sociales  en nuestras mentes y emociones. Estos antecedentes se han convertido en caldos de cultivo para la depresión, la ansiedad y la soledad. Constantemente nos comparamos con los demás, sintiéndonos inferiores. Nos obsesionamos con las vidas perfectas que vemos en la pantalla, olvidando que son solo  una ilusión cuidadosamente construida. Nos desconectamos de nuestras emociones y relaciones reales, buscando refugio en un mundo virtual donde todo es fugaz y superficial.  Las redes sociales son una amenaza para nuestra libertad,  privacidad y  salud mental. Nos alienan, atrapados en una espiral de adicción y manipulación. Debemos ser conscientes de los peligros a los que nos enfrentamos y tomar medidas para protegernos a nosotros mismos y a las generaciones futuras.  Espero que mis palabras te hayan hecho reflexionar sobre este importante tema. Nuestra batalla por la libertad, la que acaba de comenzar y las redes sociales son solo uno de los muchos frentes a los que debemos enfrentarnos. 


El impacto de la distracción en nuestra vida.

El uso excesivo de las redes sociales y otras dispositivos digitales ha creado una sociedad constantemente distraída. Los expertos en la materia han advertido sobre los efectos perjudiciales de esta constante estimulación en nuestra capacidad de atención. La falta de conciencia y discusión sobre este tema en los medios de comunicación es alarmante. La saturación de estímulos diseñados para captar nuestra atención ha llegado a niveles preocupantes. Nos encontramos en un punto en el que nuestra fuerza de voluntad es secuestrada por estrategias diseñadas por expertos en tecnología y marketing.

La concentración es esencial para el buen desempeño en cualquier tarea. Si estamos constantemente distraídos, nuestra fuerza de voluntad se ve debilitada y nuestra capacidad para realizar tareas importantes se ve comprometida. Es relevante recordar que una persona profundamente distraída es tan vulnerable como una persona bajo los efectos del alcohol. La creencia errónea de que la multitarea es efectiva ha llevado a un aumento en la carga de trabajo y a una disminución en la calidad de lo que se ejecuta. La falta de enfoque y la constante interrupción de nuestra atención afectan negativamente nuestro rendimiento y bienestar general. La distracción constante también tiene consecuencias en nuestra vida laboral y personal. Nos volvemos más sumisos y menos propensos a cuestionar las condiciones laborales cuando estamos abrumados por múltiples tareas sin relación entre sí. Además, el agotamiento de nuestra atención puede afectar negativamente nuestro sueño y nuestra capacidad para pensar con claridad. Los niños, en particular, son vulnerables a los efectos negativos de la distracción constante, especialmente a través de las redes sociales. Es fundamental educar y concienciar sobre los peligros de la sobreexposición a estímulos digitales y fomentar hábitos saludables de uso de la tecnología desde temprana edad.

En resumen, el impacto de la distracción en nuestra atención es una preocupación real y urgente. Debemos ser conscientes de cómo la constante estimulación digital afecta nuestra fuerza de voluntad, rendimiento y bienestar. Es necesario tomar medidas para equilibrar nuestra utilización de la tecnología y promover una cultura de atención plena en nuestra sociedad. El impacto de la distracción en nuestra atención es un problema cada vez más evidente en nuestra sociedad actual. El profesor Rao Vaister, reconocido experto en fuerza de voluntad, incluso admite sucumbir a la distracción a través de juegos como Candy Crush en su teléfono. Esto nos revela que nuestra fuerza de voluntad ha sido secuestrada por estrategias diseñadas por ingenieros, psicólogos y expertos en marketing con el fin de controlar nuestra atención. Nos encontramos inmersos en un entorno digital que constantemente nos bombardea con estímulos distractores. Existe una saturación constante de información y entretenimiento que afecta directamente nuestro cerebro. Sin embargo, sorprendentemente, no se habla lo suficiente sobre este tema y sus consecuencias.

La concentración es crucial para el adecuado funcionamiento y rendimiento en nuestras tareas. Si no estamos verdaderamente concentrados, nuestra fuerza de voluntad se vuelve inútil. En realidad, una persona profundamente distraída se asemeja a una persona bajo los efectos del alcohol. Esta falta de enfoque puede tener consecuencias graves, como accidentes automovilísticos causados ​​por la falta de atención. Un error común es creer que la multitarea es efectiva. Sin embargo, esta creencia ha llevado a un exceso de trabajo y a una disminución en la calidad de lo que realizamos. En lugar de lograr más en menos tiempo, nos encontramos dispersos y con dificultades para concentrarnos en una sola tarea.

El impacto negativo de la distracción se extiende más allá de nuestro rendimiento laboral. La sobrecarga de tareas sin relación entre sí nos hace más sumisos y menos propensos a cuestionar las condiciones laborales. Además, el agotamiento de nuestra atención puede generar dificultades para conciliar el sueño y afectar nuestra capacidad de pensar con claridad en todas las áreas de nuestra vida.

Estas plataformas han encontrado la fórmula perfecta para capturar nuestra atención y mantenernos enganchados sin realmente satisfacernos. Las empresas detrás de las redes sociales buscan maximizar nuestro consumo y recopilar información sobre nuestros gustos y comportamientos, utilizando algoritmos sofisticados para lograrlo. El impacto de la distracción en nuestra atención es un problema real y preocupante. Nuestra fuerza de voluntad ha sido secuestrada por el entorno digital, y esto tiene consecuencias en nuestro rendimiento y bienestar. Es importante tomar conciencia de esta situación y encontrar un equilibrio saludable en nuestro uso de la tecnología, para así preservar nuestra atención y mantenernos enfocados en lo verdaderamente importante.

En un mundo lleno de distracciones constantes, es fundamental comprender la importancia de la concentración y cómo evitar caer en ellas. Nos enfrentamos a la pregunta de por qué estamos tan fácilmente distraídos y cuál es nuestra intención al buscar estas distracciones. Muchas de nuestras actividades diarias están diseñadas precisamente para evitar pensar en nuestra vida y en el mundo que nos rodea. Nos saturamos con series, películas, videos y demás entretenimiento para evitar enfrentar el vacío existencial que podemos experimentar.

La falta de concentración tiene consecuencias significativas en nuestra disciplina y fuerza de voluntad. Estamos atrapados en un presente infinito lleno de distracciones, sin la capacidad de enfocarnos en resolver problemas o desafíos. Incluso sin depresión, nos resulta difícil encontrar felicidad o sentido en nuestras vidas cuando nos dejamos llevar por la constante distracción. Es crucial actuar como grupo para exigir cambios en relación con cómo las redes sociales afectan nuestra capacidad de concentración. No se trata de eliminar por completo internet o las redes sociales, sino de tomar conciencia del experimento que se está llevando a cabo con nuestras mentes. Debemos ser conscientes de los efectos negativos que tiene en nuestra capacidad de atención y buscar formas de contrarrestarlos.

El hablante explica su estilo rápido al hablar como una adaptación a nuestra disminución de atención. Cada vez tenemos menos capacidad de atención y estamos desesperados por encontrar gratificaciones rápidas en los contenidos a los que accedemos. Es un recordatorio de cómo la distracción constante nos afecta incluso en la forma en que absorbemos información y nos comunicamos. El impacto negativo de la falta de concentración también se extiende a los niños y jóvenes. Ellos están en una etapa importante de formación de su visión del mundo, y la falta de concentración afecta negativamente su desarrollo. Además de estar expuestos a contenido inapropiado en internet, también sufren una degradación cognitiva debido a la constante distracción.

La importancia de la concentración y evitar distracciones es esencial para mantener nuestra disciplina, fuerza de voluntad y bienestar general. Debemos ser conscientes de cómo las distracciones afectan nuestras vidas y tomar medidas para contrarrestar sus efectos. Solo así podremos recuperar nuestra capacidad de atención y enfocarnos en lo que realmente importa.



Bibliografía:


  • Libro: "The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power" de Shoshana Zuboff. Publicado por PublicAffairs en 2019.

  • Artículo académico: "Internet and Society: Social Theory in the Information Age" de Christian Fuchs, publicado en Routledge en 2008.

  • Investigación académica: "Privacy, Security, and Accountability: Ethics, Law, and Policy" editado por Adam D. Moore, publicado por Rowman & Littlefield en 2016.

  • Zuboff, S. (2019). The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power. PublicAffairs.

  • Fuchs, C. (2008). Internet and Society: Social Theory in the Information Age. Routledge.

  • Moore, A. D. (Ed.). (2016). Privacy, Security, and Accountability: Ethics, Law, and Policy. Rowman & Littlefield.

  • Lanier, J. (2018). Ten Arguments for Deleting Your Social Media Accounts Right Now. Henry Holt and Co.

  • Zuboff, S. (2019). La era del capitalismo de la vigilancia: El futuro de la economía de los datos y el surgimiento del orden de la información. Ediciones Paidós.

  • Sartori, G. (2002). Homo videns: La sociedad teledirigida. Taurus.

  • Brea, J. L. (2010). Las tres eras de la imagen: Imagen-materia, película, imagen-tiempo. Ediciones Akal.

  • Stiglitz, J. E. (2013). El precio de la desigualdad: El 1% de población tiene lo que el 99% necesita. Taurus.

  • López, A. (2018). Vigilancia y privacidad en la era digital: Perspectivas desde la ética y la tecnología. Revista Latinoamericana de Bioética, 18(2), 45-62.

  • García, M., & Martínez, P. (2016). Análisis de la telemetría en dispositivos electrónicos: Perspectivas y desafíos actuales. Revista de Investigación Tecnológica, 24(1), 87-104.

  • Pérez, J., & Rodríguez, L. (2019). El impacto de las redes sociales en la cognición y el comportamiento humano. Revista de Psicología Social, 32(2), 234-249.

  • Rodríguez, A., & Gómez, M. (2017). Impacto de la telemetría en la privacidad del usuario: Un análisis crítico. Revista Internacional de Seguridad Informática, 15(2), 67-82.

  • Sánchez, L., & Fernández, R. (2019). Repercusiones psicosociales del uso intensivo de redes sociales en la población joven. Revista de Psicología Social y Aplicada, 23(1), 45-60.

  • Martínez, J., & García, A. (2018). El fenómeno del espionaje cibernético y sus implicaciones éticas en la era digital. Revista de Ética y Tecnología, 12(3), 121-136.

  • Gutiérrez, E., & Martínez, C. (2019). Impacto de la telemetría en la privacidad de los usuarios de dispositivos móviles. Revista de Tecnología y Sociedad, 8(2), 35-48.

  • Ramírez, D., & López, M. (2020). Análisis de las implicaciones éticas del espionaje digital en el contexto actual. Revista de Ética y Tecnología, 15(1), 20-35.

  • Pérez, R., & Fernández, S. (2018). Influencia de las redes sociales en la percepción y el comportamiento de los usuarios: Un estudio longitudinal. Revista de Psicología Social y Aplicada, 22(2), 56-71.

Ensayos - Sobre la sociedad tecno-industrial Pte.1


 

Un "individuo". 

    Nuestra sociedad, hoy en día, ha caído en una enfermedad casi incurable. El aumento raudo de patologías como la ansiedad y la depresión, que año tras año van aumentando considerablemente. Nos muestra que como miembros tácitos de una sociedad “podrida” estamos perdiendo la propia capacidad para lidiar con los problemas de nuestra propia psique y este debilitamiento instituye las condiciones perfectas para que poderíos moldeen al individuo a su puro antojo. Generando a su vez una cierta locura generalizada, que le permita obtener un mayor control social. Y esta misma, encontrándose afectada y desprovista de sus características individuales, está siendo alterada en contacto con esta “realidad” para terminar viviendo en una realidad creada por el fanatismo de ciertas ideologías.

¿Podremos escapar de este delirio y deshacer este engaño colectivo?

    Para lograr responder esta, debemos derivarnos a que causo esto, enfocándonos en el inicio de la enfermedad mental colectiva. A lo largo de la historia nunca se ha visto herramientas tan eficaces para manipular al individuo y al colectivo en el cual integra. Como son los medios de comunicación clásicos, la televisión, radio y demás, pero hoy en día se ha sumado un gigante más peligroso, el internet (redes sociales, medios de información, etc.) son herramientas que permiten asaltar con mayor facilidad las mentes de las masas. Con un objetivo muy claro, la creación de un sistema totalitario que administre el poder a su favor, centralizando todos los aspectos de la sociedad para alcanzar un control irrestricto. Un sistema con apariencia de kraken, abarcando todo con sus finos tentáculos y que nada y nadie pueda escapar de su dominio absoluto, sin oposición, aislando a los que se encuentren contrarios y eliminándolos. Pero ese mismo sistema no puede lograr esto, sin la misma colaboración de los individuos. Quienes voluntariamente caigan en las fauces de esta gran bestia y decidan renunciar a sus derechos. Por lo que la única forma eficaz de lograr algo así es que estos mismos pierda su dichosa individualidad, a cambio del colectivismo absoluto. Y cuando este proceso se haya logrado con eficacia, estos individuos no solo estarán dispuestos a perder su derecho absoluto a la libertad, sino que le suplicaran al gobierno que se le arrebate. Existen algunos gatillos efectivos para manipular al individuo que se van repitiendo a lo largo de la historia. El miedo, la confusión y la gran necesidad de seguridad, disparados en una secuencia muy específica.

    Para este, podemos destacar el proyecto de ley aprobado en España, el 6 de septiembre, de supuestas "Garantía Integral de la Libertad Sexual", conocida como la ley del “solo si es sí”. Impulsado por movimientos feministas aberrantes, justificados por el supuesto aumento de ataques a las mujeres, que intentan vulnerar las libertades individuales directamente, quitándole el derecho al hombre de defenderse ante una denuncia real o no. Viéndose en peligro el principio de presunción de inocencia. Una ley de ideología y sectarismo que abre las puertas a la utilización de denuncias falsas para lograr un beneficio propio.

    Joost Meerloo afirma que “Mientras que prepara a la población para la mentira, el uso de la propaganda difunde desinformación y promueve la confusión con respecto a la fuente de amenazas o la naturaleza de la crisis, ayudando a romper las mentiras de las masas”. En resumen, el origen de demencias es siempre considerar un peligro al asecho. Una amenaza que es tan peligrosa a niveles de miedo social, que son completamente insostenibles. Y el gobierno que construye este problema de forma netamente oportunista, interviniendo mentalmente en los individuos para generarles un miedo frente a un peligro inminente. Luego genera en la misma sociedad una agitación utilizando un bombardeo de propaganda diseñado nada más para confundir a las masas. Y en esta ecuación entran los medios de comunicación, empleados por el sistema para generar información falsa, sin sentido que lleva a un estado de absoluta confusión. Ya que este mismo individuo no logra abordarla de una manera racional, aumentando la susceptibilidad a estos elementos coercitivos. “La lógica se enfrenta con la lógica, mientras que lo ilógico no. Confundir a quienes piensan de forma correcta. Mientras la gente todavía está buscando una contraargumentación razonable a la primera mentira, los totalitarios pueden agredir con otra” La forma de presentar esta información tiene una peculiaridad, Meerloo lo denomina “ondas de terror” es decir, etapas donde la tención aumenta exponencialmente seguidas de pequeños periodos de absoluta calma. Y poco a poco esto va desmantelando la ética del individuo. Dentro de la máxima tención, el sistema o elemento coercitivo presenta una fantástica solución para todos los problemas a ese peligro inminente, posicionándola como una única alternativa en un callejón sin salida.

    En el momento en que el individuo habiéndose ya afectado en estas “olas de terror” y rindiéndose a la misma inercia de la masa, creyendo que solo existe un camino para la resolución de un problema o conflicto. Le pide al sistema totalitario que implemente esa gran solución para garantizar su seguridad y la de otros. Pero este mismo sistema no puede ejecutar esa solución sin el poder, con nuevas leyes, nuevos ministerios o una nueva constitución, que de facto le permitan hacer lo que antes no podía a costa de las libertades individuales. Sin embargo, en otras condiciones el mismo individuo no hubiera adheridos a la idea de perder sus libertades y derechos. Pero el poder ya logro lo que más quería, sodomizar a las masas que le ruegan que les quiten sus derechos para terminar con esa horrible amenaza. Luego, ese sistema, habiendo logrado lo que quería, deja de agitar y fabricar los problemas que ellos mismos crearon con la supuesta solución. Y con ello la supuesta calma regresa, son una sociedad de individuos no tan libres, pero se libraron de una vez del miedo y recuperaron la sensación de seguridad, a través de un coste en perdidas de derechos. Misión cumplida, hasta que el siclo vuelva a repetirse como un bucle interminable de problemas fabricados por el sistema, que van arrebatando una por una las libertades individuales. Poniendo en marcha una idiotización global a través de la propaganda manipulativa y la intervención psicológica.

Individuo des-conexo

    En caso de que esto no se logre del todo para destruir al individuo y convertirlo en una masa de becerros. El sistema de poder o elemento coercitivo, aislará a los individuos perturbando sus intereses sociales en nombre de un bien común. Un individuo solo y sin interacciones con sus pares se vuelve más susceptibles a delirios, perdiendo el contacto con la fuerza de corrección del ejemplo positivo. No inherente solo a nuestra especie, sino que se puede ver ejemplificado en otras especies de mamíferos. Además de que los seres humanos somos más condicionados a nuevos factores de comportamiento cuando se encuentran desplazados de todo contacto. Llevando este a un estado de infantilización en el que se le sede toda la potestad al sistema, perdiendo su capacidad de pensar por sí mismo, de hacerse responsable por su vida y de sentirse que es incapaz de lidiar con los desafíos. Carl Gustav Jung menciona que “cuando los individuos pierden su individualidad, pierden también su categoría intelectual y moral” conectándose inconscientemente con un nivel inferior de sus cualidades, en el cual predomina más que nada la irresponsabilidad, el victimismo, el tribalismo, la insensatez y el infantilismo.  

Este elemento des-conexo, de la ecuación a la que no se le puede dar un lugar dentro de estas masas. Por antonomasia, no pertenece a nada que no siga sus líneas de pensamiento, casi contra corriente del propio sistema. Por lo tanto, es considerado por sus pares como un elemento externo, inofensivo o en ocasiones hasta peligroso. Generalmente, no acata ningún lineamiento o idea que esté centrada conforme a las necesidades de las masas. Y por consecuencia puede ser hasta castigado con algún tipo de sanción. Destacando algunos márgenes de pensamiento con respecto a Émile Durkheim, con su definición del no acatamiento a un hecho social, es decir, no estar a favor o no acatar, los comportamientos que provienen de un grupo social. Y lo traslada a un índice de fortaleza de este individuo. La vigencia de ese elemento, dentro del acervo de los hechos sociales, conforma el conjunto cultural. A veces, el no acatamiento es un síntoma de la no pertenencia del individuo respecto del grupo social. En las prácticas externas, el no acatamiento puede ser una causal de sanción que, dependiendo de la gravedad de la transgresión, considerada por ese grupo humano, puede desviar a una simple reprobación moral o un aislamiento total que pueda desembocar en el suicidio de ese.

El fanático o idiota compulsivo.

Volviendo a lo que nos compete en este escrito, daremos una definición sobre el idiota o el fanático y por qué existen ciertas consideraciones que me llevan a pensar tales argumentos. En este caso, dentro de los parámetros ideológicos, claro está, considero que el fanático es un ser idiotizado por las relaciones intrínsecas que mantiene con sus pares o con el elemento coercitivo. Si vamos a lo que la palabra idiota representa, la cual proviene de los griegos, las ideas eran aquel que estaba muy por fuera de lo común. Por fuera de la realidad social, no participaba, incapaz de comprender sus propios aspectos de relación con sus pares. El fanático idiota es ese individuo que con tan solo la mera autopercepción genera una realidad y en esta ocasión asocio a este el término de fanático. Por, a su vez, tener lazos intrínsecos e ideológicos con entes coercitivos que toma su argumento como verdad absoluta y esto me remite a las definiciones previas que realice al principio de este ensayo. Dejando claro que este llega a actuar acciones irracionales como la defensa de falacias o la de ejecutar actos violentos contra otros. “El hombre es un lobo para el hombre (homo homini lupus)” Thomas Hobbes con esta frase se refiere a que el estado natural del hombre lo lleva a una lucha constante contra su prójimo.

Por consiguiente, este individuo, fanático, idiota, tiene, como su realidad recurrente, el de sentirse una víctima social. Un arquetipo fundado en los últimos años por una sociedad que se ha ido fragilidad consecuentemente con los movimientos sociales, que a su vez se victimizan de la misma forma que este individuo previamente mencionado. Denominándose, fehacientemente, como un supuesto “mártir”, des-conexo a lo que relacionamos tradicionalmente como una persona, no por su condición de víctima, sino por su dimensión heroica, por el hecho de haber perecido, gracias a una causa fundamental, que, obviamente este, no posee. Este fanático idiota es una mera víctima, que se reconoce por sus pares por estar situado en un acto de supuesta opresión. Y esto se va forjando constantemente dentro de su grupo, una víctima al servicio de la nada, en otras palabras.

Este fanático idiota, además, ve como principal representante de información los medios de comunicación hegemónicos, que por supuesto están al servicio del ente o individuo coercitivo. Pensando a su vez que todo lo que acontece en la realidad es lo que pasa por sí en el medio primo de información, son canales que refuerzan el orden establecido. Son los únicos medios que el fanático idiota ve como relevantes en su mundo, transformándose en el norte ideológico del individuo. Como ejemplo, el fanático idiota toma como ley fundamental la voz, que proviene representada de los medios y del elemento coercitivo, transformándolo y acatándolo sin objeción alguna. "Aquellos que no saben gobernarse a sí mismos están constantemente buscando un líder al que adorar." Hermann Hesse.

Y, aun así, luego de estar constantemente influenciados por otros y manipulados, el fanático idiota aún cree que su único motivo dentro del grupo de pares, es hacer una supuesta “revolución”, cuando en verdad el sistema los utiliza como un peón. Para que realicen de algún modo una parodia revolucionaria de sí mismo, dejando todo el sistema que conviven como está, intacto a conveniencia del ente o individuo coercitivo. De esa forma reproduce el status quo y bloquea cualquier posibilidad de una verdadera revolución. Sin embargo, existen otros factores como las instituciones educativas que en gran medida fortalecen la estupidez de este individuo, el fanático idiota. Ya que dichas instituciones en los últimos años dejaron de educar y pasaron a adoctrinar, con el motivo de formar más, para sus filas. La educación ya no enseña, sino que adoctrina, adormece el espíritu crítico y lo emplea como volante propagandístico. Y me temo, remitir a estos hechos desde mi calidad como docente. Cuando uno ya no tiene un propósito en la vida, uno toma el propósito que te ofrecen como lema de lucha creyendo que, abrazando causas, se pueden mostrar más intelectuales o más empáticos frente a los demás.

La renuncia del todo

    Para que estas masas renuncien a su preciada libertad y vayan progresivamente cediendo el control a las elites de todos los aspectos de sus vidas, deben de renunciar ante todo su capacidad de ser individuos autosuficientes, responsables por su vida. Y pasar a convertirse en borregos de un sistema que lo controla absolutamente todo. Convirtiéndose en seres débiles y vulnerables que se dejan llevar por los preceptos del aparato totalitario del gobierno. Este individuo perturbado no está capacitado para ver esto, no sabe que está domado por completo y por consiguiente no entiende como un problema la perdida de libertades individuales, ni que solo sigue religiosamente las órdenes de la masa. Ignora esto y se identifica con una supuesta superioridad moral, se cree moralmente superior a los miembros del grupo opuesto. Considerando a los que están fuera de su colectivo como enemigos o fascistas sin no piensan como él. Y esto le da la autorización para cometer todo tipo de burdas atrocidades, amparándose en la estúpida irracionalidad del escudo ético del colectivo. “Yo lo hago por el bien de todos”, “hay que impedir que los MALOS salgan victoriosos” dicho que irradia naturalmente de estos individuos. Como bien menciona Aleksandr Solzhenitsyn, que “Para hacer el mal, un ser humano debe opinar por encima de todo que lo que hace es bueno, o al menos que su acto respeta la ley natural. La ideología es lo que le da al mal su justificación y al que perpetra el mal la determinación necesaria para actuar. La ideología es el marco teórico para que sus actos parezcan buenos en lugar de malos, tanto en sus propios ojos como en los ojos de los demás, de forma que, en lugar de que reciba reproches o insultos, reciba alabanzas y honores”.   Señala también Solzhenitsyn, la ideología es la clave absoluta para que el individuo que está desprovisto de su individualidad y respaldo de sus propios pares, pueda sostener la justificativa de sus actos aberrantes. También Freud en su obra “Psicología de las masas y análisis del yo” postula que el grupo son extraordinariamente susceptible a ser influido por otros al no poseer ninguna capacidad crítica. 

  En el momento en que nos identificamos con un cierto grupo, nuestro juicio crítico queda automáticamente anulado y en el lugar de este se interpone  el pensamiento grupal. Y por esto la verdad es de esta manera desplazada a un plano inferior o en ocasiones hasta se genera un tipo de repulsa a esta. Para evitar que la misma conlleve poner el peligro de alguna forma la integridad de este grupo. 

La maquinará de manipulación. 

Existen distintos casos donde algunos métodos de manipulación masivos aún siguen siendo igual de efectivos y utilizados por empresas hasta los días de hoy.  Edward Bernays desarrollo algunas técnicas de manipulación conforme a los trabajos de su tío, Sigmund Freud, que son fuertemente empleados por empresas y gobiernos. "La masa es un estado mental que surge cuando los individuos quedan desprovistos de individualidades" y estas técnicas tiene única intención de controlar y organizar a las masas a voluntad sin que estas lo sepan. Una vez que este allá logrado una identificación absoluta con el grupo,  surge algo de lo que Juan Soto Ivars llamada "narcisismo trial". En una sociedad donde los individuos se sienten solos e incapaces de ser lo que desean, la se vuelve un tanto complicado de soportar, cuando nos miramos a nuestro propio reflejo sentimos la sensación de desprecio. Pero si, en cambio, nos miramos a ese reflejo en un grupo en específico, se genera una diferencia importante. Ya no vemos nuestros defectos si vemos las virtudes del grupo como tal. Ya no importa más que nos vaya mal en nuestra vida personal, ahora ya no vemos todo lo malo, vemos solamente lo que nos agrada a simple vista. Ahora lo que ve es los defensores de los derechos de los oprimidos, ciudadanos de bien,  que se preocupan por el planeta, por las minorías y por todo lo que nos haga sentirnos eufóricos respecto a nosotros mismos. El individuo con una vida mediocre, ahora son héroes sin tener que hacer ningún esfuerzo. 

Sin nunca llegaste a sentirte capas de ningún tipo de reconocimiento entre las masas, reconocimiento social por tus pares, porque sabes que desde la comodidad de tu sofá no vas a lograr nada.  Pues esto puede cambiar, solo con repetir las estupideces ideológicas de tu grupo.  Esto se ve reflejado en nuestro día a día, en movimientos religiosos o  políticos  que se van moldeando acorde a la necesidad del sistema sobre los demás. El cobarde por muchos años ha sido fácilmente convencido de que su cobardía e inutilidad es, en realidad, algo heroico. Cancelar y exigir la eliminación de la reputación de otros que se expresan por las redes sociales es uno de los ejemplos más fuertes de nuestros días. Y todo esto está minuciosamente calculada sobre el aparato coercitivo del sistema, para que no busquemos consenso, sino solo la destrucción de todo lo que nos han dicho que es malo y tiránico. La sociedad actual es la viva representación de la estupidez, el poder nos hace dividirnos en opresores y oprimidos, víctimas y tiranos. Promoviendo luego que la única razón o respuesta posible en estos grupos en la hostilidad absoluta. Y promueve que esa hostilidad, esa persecución de facto, es  un acto ejemplar. Si alguien expresa una opinión que no va con la narrativa de nuestro grupo ideológico, lo llamamos inmediatamente discurso de odio, fascismo, homofobia, racismo o la que está de moda, machismo.     

Está prohibido crear espacios para debatir, el intercambio de ideas o las conversaciones entre individuos para el sistema, los imposibles y en cierto modo nefastos. Esta es la manipulación viva de las masas, perdiendo nuestro potencial humano por la estupidez colectiva


 Bibliografía: 

  • Meerloo, J. A. M. (1956). The rape of the mind: The psychology of thought control, menticide, and brainwashing. The World Publishing Company. 
  •  Durkheim, É. (1988). "Las reglas del método sociológico y otros escritos sobre filosofía de las Ciencias Sociales". Madrid, alianza.
  • Le Bon, Gustave, Psicología de las masas, Madrid, Morata, 2005.
  • Stefanoff, Francisco. (2017). Propaganda: Cómo manipular la opinión pública en democracia. Delito y sociedad, 26(43), 201-203.}
  • Soto Ivars, Juan. (2021),  La casa del ahorcado: Cómo el tabú asfixia la democracia occidental (Sociedad). Editorial: DEBATE, 2021