XXX
A este corazón que tantas cicatrices queda.
Descansa sobre esta fina ceda.
A este cuerpo a la que su alma pega,
ciega por la pasión.
Ruega a su viejo amor,
a que vuelva.
A esos seres en pena.
Obligados a vivir esta condena.
Al que solo la muerte les frena,
y a la vida apena.
Estos ángeles que bailan
en su noche eterna.
G.Zaballa
