XXXII
Aquí… Perdiendo todo sentido.
Todo rumbo o destino.
E intentando llegar a ti,
Pero solo veo ese enorme vacío sin fin.
De lamentosos pasos de delirio.
De tortuosos suspiros,
ese es mi destino.
De penosos recuerdos
al que solo pido olvido.
De dolorosos latidos.
Y sangran… Como mi corazón
en su tiempo lo hizo.
Como mi alma desangrándose
clamaba su último aviso.
Quizás con el tiempo aprenda.
Aprenda a hacer de mis letras, vida.
Y de mis ideas tu guía.
Quizás, aprenda la sutil diferencia.
De tus mentiras, de tus huidas.
De cómo hacías de mí
Lo que más querías.
Y yo, como pasaba el día.
Esperando de ti,
Tu canto como dulce lira.
G.Zaballa
