XIV
Aún suelo viajar en mis recuerdos,
por tus más sublimes curvas.
Tantas fueron las noches sin ti,
las que a mí torturaba.
Anhelos de segundos,
que se volvían eternos.
Que con tan solo una mirada,
sentía como el mundo terminaba.
Eran un hechizo tus labios,
la que por ellos me perdía.
Recuerdos de deseosos susurros,
como palabras de ángeles oía.
Piel como hermoso zafiro,
reluce bajo la luna de mis noches agónicas.
Tan bella como una fantasía sin fin.
Como estrella fugaz fuiste amada mía.
En una cálida mañana como roció,
te fuiste lejos sin mirar atrás.
G.Zaballa
