Ensayos - Sobre la sociedad tecno-industrial Pte.1

domingo, 28 de septiembre de 2025

Ensayos - Sobre la sociedad tecno-industrial Pte.1


 

Un "individuo". 

    Nuestra sociedad, hoy en día, ha caído en una enfermedad casi incurable. El aumento raudo de patologías como la ansiedad y la depresión, que año tras año van aumentando considerablemente. Nos muestra que como miembros tácitos de una sociedad “podrida” estamos perdiendo la propia capacidad para lidiar con los problemas de nuestra propia psique y este debilitamiento instituye las condiciones perfectas para que poderíos moldeen al individuo a su puro antojo. Generando a su vez una cierta locura generalizada, que le permita obtener un mayor control social. Y esta misma, encontrándose afectada y desprovista de sus características individuales, está siendo alterada en contacto con esta “realidad” para terminar viviendo en una realidad creada por el fanatismo de ciertas ideologías.

¿Podremos escapar de este delirio y deshacer este engaño colectivo?

    Para lograr responder esta, debemos derivarnos a que causo esto, enfocándonos en el inicio de la enfermedad mental colectiva. A lo largo de la historia nunca se ha visto herramientas tan eficaces para manipular al individuo y al colectivo en el cual integra. Como son los medios de comunicación clásicos, la televisión, radio y demás, pero hoy en día se ha sumado un gigante más peligroso, el internet (redes sociales, medios de información, etc.) son herramientas que permiten asaltar con mayor facilidad las mentes de las masas. Con un objetivo muy claro, la creación de un sistema totalitario que administre el poder a su favor, centralizando todos los aspectos de la sociedad para alcanzar un control irrestricto. Un sistema con apariencia de kraken, abarcando todo con sus finos tentáculos y que nada y nadie pueda escapar de su dominio absoluto, sin oposición, aislando a los que se encuentren contrarios y eliminándolos. Pero ese mismo sistema no puede lograr esto, sin la misma colaboración de los individuos. Quienes voluntariamente caigan en las fauces de esta gran bestia y decidan renunciar a sus derechos. Por lo que la única forma eficaz de lograr algo así es que estos mismos pierda su dichosa individualidad, a cambio del colectivismo absoluto. Y cuando este proceso se haya logrado con eficacia, estos individuos no solo estarán dispuestos a perder su derecho absoluto a la libertad, sino que le suplicaran al gobierno que se le arrebate. Existen algunos gatillos efectivos para manipular al individuo que se van repitiendo a lo largo de la historia. El miedo, la confusión y la gran necesidad de seguridad, disparados en una secuencia muy específica.

    Para este, podemos destacar el proyecto de ley aprobado en España, el 6 de septiembre, de supuestas "Garantía Integral de la Libertad Sexual", conocida como la ley del “solo si es sí”. Impulsado por movimientos feministas aberrantes, justificados por el supuesto aumento de ataques a las mujeres, que intentan vulnerar las libertades individuales directamente, quitándole el derecho al hombre de defenderse ante una denuncia real o no. Viéndose en peligro el principio de presunción de inocencia. Una ley de ideología y sectarismo que abre las puertas a la utilización de denuncias falsas para lograr un beneficio propio.

    Joost Meerloo afirma que “Mientras que prepara a la población para la mentira, el uso de la propaganda difunde desinformación y promueve la confusión con respecto a la fuente de amenazas o la naturaleza de la crisis, ayudando a romper las mentiras de las masas”. En resumen, el origen de demencias es siempre considerar un peligro al asecho. Una amenaza que es tan peligrosa a niveles de miedo social, que son completamente insostenibles. Y el gobierno que construye este problema de forma netamente oportunista, interviniendo mentalmente en los individuos para generarles un miedo frente a un peligro inminente. Luego genera en la misma sociedad una agitación utilizando un bombardeo de propaganda diseñado nada más para confundir a las masas. Y en esta ecuación entran los medios de comunicación, empleados por el sistema para generar información falsa, sin sentido que lleva a un estado de absoluta confusión. Ya que este mismo individuo no logra abordarla de una manera racional, aumentando la susceptibilidad a estos elementos coercitivos. “La lógica se enfrenta con la lógica, mientras que lo ilógico no. Confundir a quienes piensan de forma correcta. Mientras la gente todavía está buscando una contraargumentación razonable a la primera mentira, los totalitarios pueden agredir con otra” La forma de presentar esta información tiene una peculiaridad, Meerloo lo denomina “ondas de terror” es decir, etapas donde la tención aumenta exponencialmente seguidas de pequeños periodos de absoluta calma. Y poco a poco esto va desmantelando la ética del individuo. Dentro de la máxima tención, el sistema o elemento coercitivo presenta una fantástica solución para todos los problemas a ese peligro inminente, posicionándola como una única alternativa en un callejón sin salida.

    En el momento en que el individuo habiéndose ya afectado en estas “olas de terror” y rindiéndose a la misma inercia de la masa, creyendo que solo existe un camino para la resolución de un problema o conflicto. Le pide al sistema totalitario que implemente esa gran solución para garantizar su seguridad y la de otros. Pero este mismo sistema no puede ejecutar esa solución sin el poder, con nuevas leyes, nuevos ministerios o una nueva constitución, que de facto le permitan hacer lo que antes no podía a costa de las libertades individuales. Sin embargo, en otras condiciones el mismo individuo no hubiera adheridos a la idea de perder sus libertades y derechos. Pero el poder ya logro lo que más quería, sodomizar a las masas que le ruegan que les quiten sus derechos para terminar con esa horrible amenaza. Luego, ese sistema, habiendo logrado lo que quería, deja de agitar y fabricar los problemas que ellos mismos crearon con la supuesta solución. Y con ello la supuesta calma regresa, son una sociedad de individuos no tan libres, pero se libraron de una vez del miedo y recuperaron la sensación de seguridad, a través de un coste en perdidas de derechos. Misión cumplida, hasta que el siclo vuelva a repetirse como un bucle interminable de problemas fabricados por el sistema, que van arrebatando una por una las libertades individuales. Poniendo en marcha una idiotización global a través de la propaganda manipulativa y la intervención psicológica.

Individuo des-conexo

    En caso de que esto no se logre del todo para destruir al individuo y convertirlo en una masa de becerros. El sistema de poder o elemento coercitivo, aislará a los individuos perturbando sus intereses sociales en nombre de un bien común. Un individuo solo y sin interacciones con sus pares se vuelve más susceptibles a delirios, perdiendo el contacto con la fuerza de corrección del ejemplo positivo. No inherente solo a nuestra especie, sino que se puede ver ejemplificado en otras especies de mamíferos. Además de que los seres humanos somos más condicionados a nuevos factores de comportamiento cuando se encuentran desplazados de todo contacto. Llevando este a un estado de infantilización en el que se le sede toda la potestad al sistema, perdiendo su capacidad de pensar por sí mismo, de hacerse responsable por su vida y de sentirse que es incapaz de lidiar con los desafíos. Carl Gustav Jung menciona que “cuando los individuos pierden su individualidad, pierden también su categoría intelectual y moral” conectándose inconscientemente con un nivel inferior de sus cualidades, en el cual predomina más que nada la irresponsabilidad, el victimismo, el tribalismo, la insensatez y el infantilismo.  

Este elemento des-conexo, de la ecuación a la que no se le puede dar un lugar dentro de estas masas. Por antonomasia, no pertenece a nada que no siga sus líneas de pensamiento, casi contra corriente del propio sistema. Por lo tanto, es considerado por sus pares como un elemento externo, inofensivo o en ocasiones hasta peligroso. Generalmente, no acata ningún lineamiento o idea que esté centrada conforme a las necesidades de las masas. Y por consecuencia puede ser hasta castigado con algún tipo de sanción. Destacando algunos márgenes de pensamiento con respecto a Émile Durkheim, con su definición del no acatamiento a un hecho social, es decir, no estar a favor o no acatar, los comportamientos que provienen de un grupo social. Y lo traslada a un índice de fortaleza de este individuo. La vigencia de ese elemento, dentro del acervo de los hechos sociales, conforma el conjunto cultural. A veces, el no acatamiento es un síntoma de la no pertenencia del individuo respecto del grupo social. En las prácticas externas, el no acatamiento puede ser una causal de sanción que, dependiendo de la gravedad de la transgresión, considerada por ese grupo humano, puede desviar a una simple reprobación moral o un aislamiento total que pueda desembocar en el suicidio de ese.

El fanático o idiota compulsivo.

Volviendo a lo que nos compete en este escrito, daremos una definición sobre el idiota o el fanático y por qué existen ciertas consideraciones que me llevan a pensar tales argumentos. En este caso, dentro de los parámetros ideológicos, claro está, considero que el fanático es un ser idiotizado por las relaciones intrínsecas que mantiene con sus pares o con el elemento coercitivo. Si vamos a lo que la palabra idiota representa, la cual proviene de los griegos, las ideas eran aquel que estaba muy por fuera de lo común. Por fuera de la realidad social, no participaba, incapaz de comprender sus propios aspectos de relación con sus pares. El fanático idiota es ese individuo que con tan solo la mera autopercepción genera una realidad y en esta ocasión asocio a este el término de fanático. Por, a su vez, tener lazos intrínsecos e ideológicos con entes coercitivos que toma su argumento como verdad absoluta y esto me remite a las definiciones previas que realice al principio de este ensayo. Dejando claro que este llega a actuar acciones irracionales como la defensa de falacias o la de ejecutar actos violentos contra otros. “El hombre es un lobo para el hombre (homo homini lupus)” Thomas Hobbes con esta frase se refiere a que el estado natural del hombre lo lleva a una lucha constante contra su prójimo.

Por consiguiente, este individuo, fanático, idiota, tiene, como su realidad recurrente, el de sentirse una víctima social. Un arquetipo fundado en los últimos años por una sociedad que se ha ido fragilidad consecuentemente con los movimientos sociales, que a su vez se victimizan de la misma forma que este individuo previamente mencionado. Denominándose, fehacientemente, como un supuesto “mártir”, des-conexo a lo que relacionamos tradicionalmente como una persona, no por su condición de víctima, sino por su dimensión heroica, por el hecho de haber perecido, gracias a una causa fundamental, que, obviamente este, no posee. Este fanático idiota es una mera víctima, que se reconoce por sus pares por estar situado en un acto de supuesta opresión. Y esto se va forjando constantemente dentro de su grupo, una víctima al servicio de la nada, en otras palabras.

Este fanático idiota, además, ve como principal representante de información los medios de comunicación hegemónicos, que por supuesto están al servicio del ente o individuo coercitivo. Pensando a su vez que todo lo que acontece en la realidad es lo que pasa por sí en el medio primo de información, son canales que refuerzan el orden establecido. Son los únicos medios que el fanático idiota ve como relevantes en su mundo, transformándose en el norte ideológico del individuo. Como ejemplo, el fanático idiota toma como ley fundamental la voz, que proviene representada de los medios y del elemento coercitivo, transformándolo y acatándolo sin objeción alguna. "Aquellos que no saben gobernarse a sí mismos están constantemente buscando un líder al que adorar." Hermann Hesse.

Y, aun así, luego de estar constantemente influenciados por otros y manipulados, el fanático idiota aún cree que su único motivo dentro del grupo de pares, es hacer una supuesta “revolución”, cuando en verdad el sistema los utiliza como un peón. Para que realicen de algún modo una parodia revolucionaria de sí mismo, dejando todo el sistema que conviven como está, intacto a conveniencia del ente o individuo coercitivo. De esa forma reproduce el status quo y bloquea cualquier posibilidad de una verdadera revolución. Sin embargo, existen otros factores como las instituciones educativas que en gran medida fortalecen la estupidez de este individuo, el fanático idiota. Ya que dichas instituciones en los últimos años dejaron de educar y pasaron a adoctrinar, con el motivo de formar más, para sus filas. La educación ya no enseña, sino que adoctrina, adormece el espíritu crítico y lo emplea como volante propagandístico. Y me temo, remitir a estos hechos desde mi calidad como docente. Cuando uno ya no tiene un propósito en la vida, uno toma el propósito que te ofrecen como lema de lucha creyendo que, abrazando causas, se pueden mostrar más intelectuales o más empáticos frente a los demás.

La renuncia del todo

    Para que estas masas renuncien a su preciada libertad y vayan progresivamente cediendo el control a las elites de todos los aspectos de sus vidas, deben de renunciar ante todo su capacidad de ser individuos autosuficientes, responsables por su vida. Y pasar a convertirse en borregos de un sistema que lo controla absolutamente todo. Convirtiéndose en seres débiles y vulnerables que se dejan llevar por los preceptos del aparato totalitario del gobierno. Este individuo perturbado no está capacitado para ver esto, no sabe que está domado por completo y por consiguiente no entiende como un problema la perdida de libertades individuales, ni que solo sigue religiosamente las órdenes de la masa. Ignora esto y se identifica con una supuesta superioridad moral, se cree moralmente superior a los miembros del grupo opuesto. Considerando a los que están fuera de su colectivo como enemigos o fascistas sin no piensan como él. Y esto le da la autorización para cometer todo tipo de burdas atrocidades, amparándose en la estúpida irracionalidad del escudo ético del colectivo. “Yo lo hago por el bien de todos”, “hay que impedir que los MALOS salgan victoriosos” dicho que irradia naturalmente de estos individuos. Como bien menciona Aleksandr Solzhenitsyn, que “Para hacer el mal, un ser humano debe opinar por encima de todo que lo que hace es bueno, o al menos que su acto respeta la ley natural. La ideología es lo que le da al mal su justificación y al que perpetra el mal la determinación necesaria para actuar. La ideología es el marco teórico para que sus actos parezcan buenos en lugar de malos, tanto en sus propios ojos como en los ojos de los demás, de forma que, en lugar de que reciba reproches o insultos, reciba alabanzas y honores”.   Señala también Solzhenitsyn, la ideología es la clave absoluta para que el individuo que está desprovisto de su individualidad y respaldo de sus propios pares, pueda sostener la justificativa de sus actos aberrantes. También Freud en su obra “Psicología de las masas y análisis del yo” postula que el grupo son extraordinariamente susceptible a ser influido por otros al no poseer ninguna capacidad crítica. 

  En el momento en que nos identificamos con un cierto grupo, nuestro juicio crítico queda automáticamente anulado y en el lugar de este se interpone  el pensamiento grupal. Y por esto la verdad es de esta manera desplazada a un plano inferior o en ocasiones hasta se genera un tipo de repulsa a esta. Para evitar que la misma conlleve poner el peligro de alguna forma la integridad de este grupo. 

La maquinará de manipulación. 

Existen distintos casos donde algunos métodos de manipulación masivos aún siguen siendo igual de efectivos y utilizados por empresas hasta los días de hoy.  Edward Bernays desarrollo algunas técnicas de manipulación conforme a los trabajos de su tío, Sigmund Freud, que son fuertemente empleados por empresas y gobiernos. "La masa es un estado mental que surge cuando los individuos quedan desprovistos de individualidades" y estas técnicas tiene única intención de controlar y organizar a las masas a voluntad sin que estas lo sepan. Una vez que este allá logrado una identificación absoluta con el grupo,  surge algo de lo que Juan Soto Ivars llamada "narcisismo trial". En una sociedad donde los individuos se sienten solos e incapaces de ser lo que desean, la se vuelve un tanto complicado de soportar, cuando nos miramos a nuestro propio reflejo sentimos la sensación de desprecio. Pero si, en cambio, nos miramos a ese reflejo en un grupo en específico, se genera una diferencia importante. Ya no vemos nuestros defectos si vemos las virtudes del grupo como tal. Ya no importa más que nos vaya mal en nuestra vida personal, ahora ya no vemos todo lo malo, vemos solamente lo que nos agrada a simple vista. Ahora lo que ve es los defensores de los derechos de los oprimidos, ciudadanos de bien,  que se preocupan por el planeta, por las minorías y por todo lo que nos haga sentirnos eufóricos respecto a nosotros mismos. El individuo con una vida mediocre, ahora son héroes sin tener que hacer ningún esfuerzo. 

Sin nunca llegaste a sentirte capas de ningún tipo de reconocimiento entre las masas, reconocimiento social por tus pares, porque sabes que desde la comodidad de tu sofá no vas a lograr nada.  Pues esto puede cambiar, solo con repetir las estupideces ideológicas de tu grupo.  Esto se ve reflejado en nuestro día a día, en movimientos religiosos o  políticos  que se van moldeando acorde a la necesidad del sistema sobre los demás. El cobarde por muchos años ha sido fácilmente convencido de que su cobardía e inutilidad es, en realidad, algo heroico. Cancelar y exigir la eliminación de la reputación de otros que se expresan por las redes sociales es uno de los ejemplos más fuertes de nuestros días. Y todo esto está minuciosamente calculada sobre el aparato coercitivo del sistema, para que no busquemos consenso, sino solo la destrucción de todo lo que nos han dicho que es malo y tiránico. La sociedad actual es la viva representación de la estupidez, el poder nos hace dividirnos en opresores y oprimidos, víctimas y tiranos. Promoviendo luego que la única razón o respuesta posible en estos grupos en la hostilidad absoluta. Y promueve que esa hostilidad, esa persecución de facto, es  un acto ejemplar. Si alguien expresa una opinión que no va con la narrativa de nuestro grupo ideológico, lo llamamos inmediatamente discurso de odio, fascismo, homofobia, racismo o la que está de moda, machismo.     

Está prohibido crear espacios para debatir, el intercambio de ideas o las conversaciones entre individuos para el sistema, los imposibles y en cierto modo nefastos. Esta es la manipulación viva de las masas, perdiendo nuestro potencial humano por la estupidez colectiva


 Bibliografía: 

  • Meerloo, J. A. M. (1956). The rape of the mind: The psychology of thought control, menticide, and brainwashing. The World Publishing Company. 
  •  Durkheim, É. (1988). "Las reglas del método sociológico y otros escritos sobre filosofía de las Ciencias Sociales". Madrid, alianza.
  • Le Bon, Gustave, Psicología de las masas, Madrid, Morata, 2005.
  • Stefanoff, Francisco. (2017). Propaganda: Cómo manipular la opinión pública en democracia. Delito y sociedad, 26(43), 201-203.}
  • Soto Ivars, Juan. (2021),  La casa del ahorcado: Cómo el tabú asfixia la democracia occidental (Sociedad). Editorial: DEBATE, 2021

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