La muerte de las democracias liberales y el auge de las democracias iliberales en el mundo.

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domingo, 28 de septiembre de 2025

Ensayos - La muerte de las democracias liberales y el auge de las democracias iliberales en el mundo.


  La muerte de las democracias liberales y el auge de las democracias iliberales en el mundo.

1. Situación peculiar de la política en Uruguay

    En el contexto político uruguayo contemporáneo, la dicotomía política tradicional entre izquierda y derecha ha desaparecido, fenómeno que se evidenció años atrás, coincidiendo con el desaparecimiento de figuras tan destacadas social y políticamente como Wilson Ferreira Aldunate, entre otros. La izquierda revolucionaria movilizada en las calles y la derecha de índole patriótica y defensora de la nación han desaparecido, dejando lugar a partidos políticos que han perdido su identidad original al prostituirse a las corrientes del globalismo y a ideologías sin fundamento que menta el progresismo. Tanto el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Frente Amplio se perfilan, en este escenario, como meros blandengues socialdemócratas de carácter inútil. La perspectiva de un líder populista con huevos, similar a aquellos de épocas anteriores, podría representar una amenaza significativa para estos partidos débiles y consolidándose como una figura capaz de desafiar el status quo, comiéndose a estas mariposas.
    La persistente fragmentación de la política y la democracia en Uruguay se atribuye, en gran medida, a la influencia perniciosa de la corrupción en las esferas gubernamentales superiores. Este fenómeno, que aún no ha alcanzado su apogeo, ha contribuido significativamente a la desintegración continua de los sistemas políticos y democráticos en el país. Esto llevaría a una democracia iliberal por una sociedad derribada por los desastres políticos.
    Esto se ve reflejado en la constatación del incremento de movimientos imbuidos por nociones iliberales en lo que respecta a las democracias contemporáneas, constituyendo un fenómeno evidente. Estás ideas encuentra sus fundamentos en las reflexiones propuestas por el escritor británico Fareed Zakaria, en su libro “The Rise of Illiberal Democracy” (1997). Dicho exponente postula la premisa de que el paradigma democrático actual ha experimentado una desestabilización, caracterizada por su fallo en abordar eficazmente problemáticas sociales de relevancia, al tiempo que otorga primacía a ideologías carentes de fundamento y que han demostrado su fracaso en la práctica.

2. El auge de las corrientes iliberales en el mundo. 

    Este debate se viene planteando hace más de 20 años con respecto a varios pensadores, sobre un supuesto auge de nuevos modelos totalitarios que pueden ser el futuro de la política internacional. El cambio de época ha llevado que el modelo tradicional democrático se fractura, llevándolo a un arriesgado modelo implícito de la democracia.
    Fareed Zakaria plantea que en los últimos años se ha dado un continuo proceso de democratización a nivel global. Cada vez hay más países democráticos, pero a su vez, también se puede observar una continua erosión en los principios que se pueden observar en una democracia liberal. Muchos gobiernos avanzan sobre los procedimientos constitucionales, con presidentes o sus representantes correspondientes que evaden sistemas de contrapeso y la división de poderes. A su vez que muchos líderes y partidos justifican lo que sea por haber ganado las elecciones.
    Lo que está en auge es una democracia iliberal, un régimen híbrido donde el autoritarismo se legitima por el uso de procesos y rituales democráticos. Este mismo autor nos da un espectro por el cual podemos basar nuestras coyunturas respecto a un gobierno de proceder “democrático”. Desde ejemplificar un iliberalismo modesto en la Argentina de los años 1989 de Carlos Menem, al extremo en la Bielorrusia de Aleksandr Lukashenko o el Kirguizstán de Sadyr Zhaparov, en la actualidad.  En el año 2003 Zakaria expande su tesis con su libro “The Future of Freedom: Illiberal Democracy”.

 “La democracia occidental sigue siendo el modelo para el resto del mundo, pero ¿Es posible que, como una supernova, en el momento de su gloria cegadora en universos remotos, la democracia occidental se esté vaciando en el centro?".    

    Según el autor, la libertad y la democracia no necesariamente van de la mano, el estado de derecho y el estado de la ley es muy anterior al modelo de democracia que conocemos actualmente. Y esta tampoco necesita de su existencia.
    La democracia es la base última, la base más desarrollada y sofisticada de un estado de derecho. Si se prioriza que exista una democracia, pero falla en los mecanismos que protegen los derechos y las libertades. Lejos de ayudar, la democracia podría ser hasta contraproducente. Esto que explica Zakaria es verdaderamente importante, porque cuando escribió el libro, debatía si había que imponer la democracia en gobiernos autocráticos. Estados gobernados por Gaddafi, Mubarak, Sadan, Al Bashir fueron derrocados violentamente por Estados Unidos y sus aliados, e impuesto una “democracia” acorde a los estamentos occidentales.
    Pero hay que demostrarse optimista con respecto a esto, porque basándose en varios estudios, el autor sugiere que el factor clave para que aparezca y se fortalezca, una democracia liberal es la prosperidad económica consiguiente a un alto PIB percápita. Un ejemplo de esto es china, que viendo el aumento de su enriquecimiento gracias a políticas liberales de apertura económica, se están comenzando a insertar las bases de una transición a un modelo más libre.

3. El pueblo contra la democracia tradicional.

    Autores como Yascha Mounk es su libro “El pueblo contra la democracia” (2018), analizan el problema de otro enfoque. Desde la disolución de la URSS, muchos politólogos asumieron que la democracia liberal entraría en una continua consolidación. “La democracia liberal como el fin de la historia, como estadio último de la evolución política” Francis Fukuyama, no se concibe en un país con una economía y con una experiencia democrática, pueda virar hacia otros sistemas tan fácilmente. Pero el trabajo de Mounk ofrecen una gran cantidad de datos que rebaten esta postura.

  Tanto en Estados Unidos como en Europa Occidental, vemos una proporción creciente de ciudadanos que tienen una opinión negativa de la democracia o no la consideran necesariamente importante.



    En los últimos 25 años se expandió rápidamente el porcentaje de personas que están abiertas a la posibilidad de un gobierno autocrático. Donde un líder fuerte no tenga que lidiar con las elecciones de un parlamento.

    Cada año en estos países aumenta el porcentaje de personas que apoyarían a una forma de gobierno militar. Y simultáneamente los jóvenes de estos países, especialmente en Suecia, se alejan cada vez más del centro político y se asocian más con movimientos de extrema izquierda o derecha.
Mounk concluye que la democracia se está desconsolidado y que las tendencias indican que nos dirigimos hacia un futuro iliberal.
    El autor ofrece varias teorías para responder el porqué de este enojo contra el sistema democrático tradicional.
    Sus investigaciones dan resultado que la opinión de los ciudadanos de a pie, prácticamente no tienen impacto en las políticas estatales. Los gobiernos sirven casi exclusivamente a elites económicas y a lobis que promulgan ideologías sin fundamento.
"Si bien es exagerado decir que el país está dirigido «por, y para, los donantes, los grupos de intereses especiales y los lobistas>>, no cabe duda de que la dirección del país requiere en buena medida de la complacencia de esos colectivos. No se considera soborno que los lobistas redacten directamente partes de la legislación del país en nombre de los representantes popularmente elegidos, ni que las compañías a las que representan envíen a esos mismos representantes generosos donativos de campaña unas pocas semanas después. Tampoco se considera constitutivo de soborno que unos diputados británicos defiendan los intereses de grandes empresas públicas cuando están en el cargo, y que luego pasen a ocupar un puesto en los consejos de administración de estas cuando se retiran del Parlamento. Se trata de un desembolso de dinero privado que beneficia a los poderosos y reorienta las políticas públicas. Así, la labor de los legisladores, presuntamente consistente en traducir las opiniones populares en políticas públicas, queda tristemente secuestrada en muy buena medida por interés intereses particularistas". El pueblo contra la democracia - Yascha Mounk (p. 104-105)

    Entonces el auge iliberal se podía explicar como una revuelta contra las elites que nos gobiernan.
Pero esto no termina ahí, el autor presenta también que el estancamiento económico y el aumento de la desigualdad también hace parte importante para el auge de la misma.
    "El efecto combinado de una desaceleración del crecimiento y una aceleración de la desigualdad ha sido un estancamiento del nivel de vida de grandes partes de la población. La tasa de crecimiento puede seguir pareciendo aceptable si se compara con la media del total de la historia humana. Pero si se compara con las décadas que marcaron el pico de la estabilidad democrática, representa una caída desastrosa".

    En el pasado existía la idea que con trabajo y esfuerzo uno podía asegurarle a sus hijos y nietos una calidad de vida óptima. Hoy se está perfilando una situación diferente y esto puede llevar a la frustración, principalmente para los jóvenes que no ven buenas proyecciones para su futuro. Esto llevaría a replantearnos el consenso socialdemócrata que sé estableció en occidente hace 30 años. “En el largo plazo todos estaremos muertos” J. M. Keynes. La clase media trabajadora, que vive fuera de las grandes ciudades, tiene razones de sobra para estar preocupada pero este sector de la población suele ser ignorado por la clase política cancerígena. Esto subestima al impacto que puede tener en el tejido social y la percepción sobre la democracia.
    Y esto pasa también en Europa con la migración, uno de los temas importantes en la actualidad. La crisis migratoria ha causado ansiedad y preocupación en un sector muy grande de la sociedad, pero la clase política en vez de atender los miedos y las preocupaciones de los ciudadanos, los tratan de criminales.

4. Conclusiones 

    La crisis de la democracia liberal y la aparición del iliberalismo, se explican como una manifestación de una crisis subyacente. La cultura occidental es el conjunto de valores e ideas que han sido la base de nuestra sociedad y que hoy están en decadencia. Mientras la posmodernidad barre lo que queda de esta cultura, otros grupos intentan tomar las riendas de una sociedad que ha perdido el rumbo. 
    Hoy en dia no logramos ponernos de acuerdo en que es una mujer o un hombre, pone en manifiesto de que culturalmente estamos empezando otra vez de cero. Y frente a una fragmentación cultural grande, la convivencia se vuelve difícil y en algunos casos violenta. Sin hablar de la fragmentación política inevitable. La democracia posmoderna, que pretende actuar de una manera reconciliadora. Termina haciendo todo lo contrario, exponiéndonos a una ruptura social más grande. 
    Si nos dirigimos a las redes sociales, que son la viva representación de esto, podemos observar que lo que predomina y es la violencia absoluta en márgenes que rozan lo irrisorio.     Los idiotas útiles, que a menudo desconocen el fundamento de los paradigmas que pregonan, suelen fungir como armas de los caudillos oligarcas que aplastan su culo en una cilla ganando millones mientras nos matamos entre sí. Porque todas las competencias del estado en la actualidad están profundamente ideologizadas, ya sea la educación o la justicia. Con el único fin de agrietar aún más la sociedad y llevarnos al conflicto tribal.

Bibliografía: 
  • Roger Kaplan, ed. Freedom around the world, 1997, Nueva York: Freedom House 1997.
  • reedom in the World: The Annual Survey of Political Rights and Civil Liberties, 1992-93, Freedom in the World, 1989-90.
  • Larry Diamond, “Democracy in Latin America”, en Tom Faren, ed., Beyond sovereignty: collectively defending democracy in a world of sovereign States. Baltimore, Johns Hopkins University Press, 1996, pág. 73.
  • Myron Weiner, “Empirical democratic theory”, en Myron Weiner y Ergun Ozbudun, eds. Competitive Elections in Developing Countries, Durham: Duke University Press, 1987, pág. 20. Realmente hay democracias en el Tercer Mundo que no son antiguas colonias británicas, pero la mayoría lo fueron.
  • Véase Arthur Schlesinger, New viewpoints in American History, Nueva York: Macmillan, 1922, págs. 220-240.
  • Mounk, Yascha. El Pueblo contra la democracia. Por qué nuestra libertad está en peligro y cómo salvarla. España: Editorial: PAIDÓS, 2018