XXXVII
Estábamos locos, tal vez.
más perdidos de lo normal.
Pero no dejo de pensar
cuando eras solo para mí.
En esa habitación donde jugábamos,
donde a ti te gustaba más.
A oscuras despertando lo peor
y deseándolo todo.
Cuando encontré la belleza de tus piernas,
el dolor en la piel tan
suave.
Pequé de mil maneras
solo para verte.
Fría, sádica. Perfecta.
De esas cosas no se olvidan...
Tú sabes lo simple que era.
Solo los locos sabrán encontrarse
y de la mejor manera amarse.
G.Zaballa

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