El Circo de las Bestias: Antología de terror. Vol. 1
"Los monstruos son reales y los fantasmas también. Viven dentro de nosotros... y a veces ganan" - Stephen King. “El miedo es la renuncia a la lógica, la renuncia voluntaria a patrones razonables. Nos rendimos o luchamos, pero no podemos enfrentarlo a medias.” - Shirley Jackson. “La más antigua y poderosa emoción de la humanidad es el miedo, y la clase más antigua y poderosa del miedo es el temor a lo desconocido” - H. P. Lovecraft. "Una vez más, bienvenido a mi casa. Ven libremente, sal con seguridad; deja algo de la felicidad que traes” - Bram Stoker. El terror, para mí, funcionó como una suerte de liberación. En lo que respecta a las sensaciones del ser humano, acerca de los instintos básicos de supervivencia. Y una parte circunstancial de mi vida ha sido sentir miedo: miedo por no llegar, miedo por fracasar, miedo por lo que hay detrás de esa puerta o lo que voy a encontrar en aquella habitación oscura. Pero esto fue funcionando en un sentido de curiosidad hacia lo desconocido, a lo más inherente de nuestro ser. Y lograr entender cómo aquello de por sí está formado. En mi infancia, mi mayor miedo fue la soledad; me refiero a que le temía mucho a estar en soledad contra el mundo. No verme rodeado de otros individuos marcaba un precedente importante en mi vida. Recuerdo estar en la casa de mi abuela en el campo y no lograr conciliar el sueño por el gran terror que me causaban los sonidos extraños del campo (ya que se vivía en medio de la nada y solía ir con frecuencia a visitarla en vacaciones). Esa sensación primitiva de terror a lo extraño me hizo comenzar a entender cómo vivir de verdad. Y de esto se basa esta antología de cuentos, el terror como motor para activar eso primitivo que te haga vivir de verdad. Que logre hacerlo o no, es cuestión de la capacidad del lector para engullirse a sí mismo, en las historias contempladas en este manuscrito. De alguna forma, el mundo que nos rodea está constantemente alimentándose de nuestros miedos: no llegar a fin de mes, perder el trabajo, no aprobar aquel examen importante, etc. En general, esto se va a transformar en nuestro día a día, en el motor de la supervivencia humana. El hombre por siglos ha trabajado sobre la oscuridad, esforzándose para combatir el mal que de otro modo lo destruiría. Pero si el mismo carácter del dichoso hombre marca su destino, la lucha consigo mismo no es una opción, sino un llamado. A veces, el peso de esta carga nos hace titubear, quebrantando la frágil fortaleza de nuestra mente, permitiendo que las bestias que están fuera de ella entren y nos dominen. Permanecemos completamente solos en ocasiones, mirando al gran abismo de la eternidad, el mismo rostro sonriente del terror. Dominar ese miedo es entenderlo y aceptarlo tal como es. Entender que lo que más nos asusta está enraizado en lo conocido, lo más común. Cualquiera que sea ordinario, sobresaliente en toda su mediocridad, puede ser una bestia de traje y corbata. Muchas veces se ha dicho que el terror, a lo desconocido, es el exceso irracional de la propia imaginación. Pero nuestro temor a lo cotidiano, del extraño que acecha, de la casa maldita, del temor a la muerte violenta, en el impulso más primitivo de supervivencia, puede ser igual de espantoso que cualquiera de los relatos aquí vistos. Por eso, desde la tradición de la campaña, busco expresar en un par de páginas ese terror que pasa de generación en generación con los mitos. Aquellas historias que nos contaban de niños, que nos hacían dudar de cuáles eran los peligros de estar por ahí, sueltos al mundo. O para incentivarlos a portarse bien, de alguna forma que impresiona o que deje una marca en el inconsciente. De niño, recuerdo con mayor nostalgia aquellas historias de la campaña profunda que me hacían erizar la piel. De aquellos hombres malditos por historias trágicas, de bestias que acechaban la profunda y oscura noche, las apariciones de lucero o entidades. Eran hechos que a cualquiera perturbarían, pero a su vez se convertían en un motor para la búsqueda de alguna emoción mayor. Y desde los cuentos resaltar lo máximo posible esa emoción universal que todos hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas. Desde la literatura, esto tiene una larga trayectoria, que se remonta al menos al siglo XVII, cuando escritores como Edgar Allan Poe y H.P. Lovecraft comenzaron a escribir historias que se centraban en el miedo y el terror. Desde entonces, la literatura de terror ha evolucionado y ha adoptado diferentes formas, desde la novela de terror tradicional hasta el cine de terror y la literatura de terror psicológico. Una de las características más importantes de la literatura de terror es su capacidad para crear una atmósfera de miedo y suspense. El utilizar diversos recursos para lograr esto, como la descripción detallada de lugares oscuros y siniestros, el uso de lenguaje poético y evocador, la creación de personajes inquietantes y amenazantes, empleando el misterio y la tensión para mantener al lector enganchado. Por eso, escribir relatos de terror se convierte en una tarea singular de esfuerzo, un tanto titánica, para lograr confluir todos esos factores en una historia lo suficientemente fuerte como para impactar al lector. Y ese es mi trabajo, el impacto. De esta forma, en esta antología, espero llegar a eso con mitos sobre muñecos malditos, hombres devorados por seres desde su interior, individuos que se mantienen tan jóvenes alimentándose del elixir de la vida, dioses primigenios, etc. Así que, querido lector, bienvenido a mi macabro mundo.
G. Zaballa


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